La norma de los expertos es no operar hasta que el paciente alcance una madurez física y psíquica imprescindible para tomar estas decisiones y asumir sus consecuencias
Especialistas en Cirugía Plástica y Reparadora, apuntan que entre los niños y jóvenes que se someten a cirugía estética hay que diferenciar dos grupos; un primer grupo, formado por niños y jóvenes afectados por una malformación genética y por adolescentes con variaciones de la forma que se salen de la “media” y que suponen un problema grave para su desarrollo personal y su socialización. Y un segundo, que lo integran adolescentes y menores de edad que demandan una intervención de cirugía estética.
En el primero de los supuestos, los especialistas manifiestan que “no hay duda que hay que iniciar un plan de tratamiento quirúrgico, que en la mayoría de los casos está bien protocolizado”.
Entre este tipo de cirugías estarían, “los niños con labio leporino a quienes se le interviene la hendidura del labio y, posteriormente, del paladar en los primeros meses de vida.
También, las operaciones de rinoplastia en las primeras etapas de la niñez y durante la adolescencia, los niños que tienen orejas prominentes, que suelen ser operados durante la infancia, y algunas intervenciones mamarias en las menores de edad que también pueden estar justificadas”.
La norma general para iniciar este tipo de cirugías, según los expertos, serían:
1- La cirugía facial debe posponerse a los 18 años en las mujeres y a los 20-21 años en los hombres, edad a la que cesa el crecimiento del esqueleto facial.
2- La cirugía de la mama debe indicarse cuando cesa la ganancia de peso que se produce después de la adolescencia. Lo razonable es esperar a los 19-20 años, aunque en chicas con aplasia severa de las mamas, las mamas tendrán el mismo tamaño a los 17 que a los 20 años. En esta situación, es posible que los beneficios superen a los inconvenientes. De igual forma, en chicas jóvenes con auténticas mamas gigantes (gigantomastia), no estaría justificado posponer la intervención.
3- En cuanto a las liposucciones en adolescentes, hay que ser más restrictivo, pues el depósito de grasa femenina y la estabilización del índice de masa corporal –IMC-, no se completa hasta los 21-22 años. Los jóvenes con trastornos alimentarios como la bulimia, anorexia, etc. no son candidatos a la liposucción.
Ante el dilema de que un niño o adolescente plantee a sus padres la posibilidad de someterse a una operación de cirugía estética, se establecen tres tramos de edad y la manera en la que los padres deben afrontar esta cuestión:
- En niños de 6 a 12 años. Los padres deben escuchar al pequeño, y explorar con ayuda de expertos (médicos, psicólogos y psiquiatras) la petición, y por supuesto valorar la motivación. No es solo por un tema de la idoneidad o no de la operación, sino porque hay que tener en cuenta que el niño aún está en pleno desarrollo y crecimiento, y puede cambiar mucho su cuerpo. En líneas generales, no es una decisión que pueda basarse solo en la petición del niño.
- Entre 12 y 16 años. Es una decisión a valorar también de forma multidisciplinar. En este tramo de edad los factores psicológicos tienen más peso a la hora de valorar si existe detrás de esa necesidad un trastorno de alimentación, o dismorfofóbico, o incluso valorar factores como la autoaceptación, autoestima o el nivel de integración en el grupo de iguales.
- Entre 16 y 18 años. Se trata, sobre todo, de una decisión intrafamiliar, pero también puede ser bueno acudir y pedir ayuda y orientación psicológica de forma previa en caso que se considere necesario.
Fuente: El País